Canary-Travel.com El_Hierro


El misterio no ha desaparecido de El Hierro. La isla más pequeña del Archipiélago conserva su medio como lo creó la naturaleza, apenas ha sufrido la actuación del hombre que no ha roto su armonía. Es la Isla oculta.

Situada en la parte más avanzada del Atlántico y atravesada en la Punta de Orchilla, hace años, por el Primer Meridiano que marcaba el punto más alejado del mundo conocido antes del descubrimiento americano, El Hierro es la última tierra conocida al abismo del Atlántico.

Con 278 kilómetros cuadrados y una altitud máxima de 1.501 metros, la pequeña isla del Archipiélago ofrece una serie de paisajes de enorme belleza de los que más de la mitad se encuentran protegidos por la Ley de Espacios Naturales. Destacan sus espectaculares acantilados, con desniveles que alcanzan los 1.200 metros, y sus retorcidas formaciones de lava que contrastan con las suaves llamadas cumbreras de la zona central. La vegetación, generosa y florida, es otro de los tesoros que encierra El Hierro.

Sabina

"Sabina"


Iglesia

Iglesia de Ntra. Sra. de La Candelaria, en El Golfo.

El Sabinar

El Sabinar.

Alberga una gran masa arbórea donde destacan el pino canario, las fayas, los brezos y las sabinas, especies, éstas últimas, milenarias que son doblegadas caprichosamente por la acción del viento, y que toman formas de lo más variopinta. El viaje en el tiempo que se realiza al visitar El Hierro se completa con la presencia del Lagarto de Salmor, especie protegida de hasta 70 centímetros de longitud que habita en la Isla y cuyos orígenes se remontan a la época terciaria constituyéndose como uno de los endemismos del Archipiélago.

El Hierro es mágica, y forma parte de sus encantos el prodigioso manantial Pozo de la Salud que tiene facultades curativas, o su bellísimo litoral, en el que el misterio y la fascinación de la superficie se traslada al mar y en el que su abrupta costa oculta bajo sus transparentes y cálidas aguas formaciones increíbles. A ello se une el carácter afable y cariñoso de sus gentes que hacen de la visita a la Isla una experiencia única.

El Hierro es el lugar ideal para practicar cualquier actividad deportiva y de ocio, pero sin duda es idónea para el submarinismo, debido a sus espectaculares fondos, ya que cuenta con una gran pendiente que culmina con profundidades que alcanzan los cien metros cerca de la costa. La fauna y flora que se encuentran en estos fondos son ricos en especie tropical como los tamboriles espinosos, el coral negro, los peces trompetas y los grandes cardúmenes de chopas, entre otros, mientras que en el verano es posible ver grupos de grandes mantas, tiburones martillo, atunes y peces ballestas. Así, la Reserva Marina presenta una gran variedad de cuevas, arcos y tubos volcánicos con abundante cobertura vegetal y especies de peces pelágicos oceánicos de gran interés.


Todo esto, unido a la tranquilidad de las aguas características del Mar de las Calmas, hacen que este litoral despierte el interés del submarinista, que cuenta con 25 puntos de buceo y diferentes centros y clubs. A las rutas submarinas se unen las terrestres, en las que se pueden recorrer lugares de gran interés arqueológico y etnológico. Elementos curiosos y de gran belleza son, por ejemplo, los valiosos petroglifos y demás vestigios aborígenes, la artesanía y folclore, y las fiestas populares, que perviven gracias al tesón del pueblo herreño por preservar sus tradiciones. Buena prueba de ello es la Bajada de La Virgen de Los Reyes, que se celebra cada cuatro años y que permite al visitante que sigue el recorrido de esta procesión junto a la Santa conocer la nutrida red de senderos existentes en esta isla.

Buceo

Buceo


Valverde

Valverde

El Hierro, además, es rica y dulce como la piña tropical que produce mayoritariamente en sus tierras tostadas por el sol y humedecidas por la siniestra bruma que de vez en cuando le envuelve, y fuerte y recia como los caldos que conforman su importante producción vitivinícola.

La única capital del Archipiélago alejada del mar es Villa de Valverde. Esto le confiere un aroma diferente protagonizado en el verano por el olor a fruta y a huerta. Es una ciudad que desaparece, a veces, bajo la espesura de las brumas del alisio, brumas que propician la maravilla del Garoé. Este Árbol Santo condensó en la espesura de sus ramas el agua para dejarla caer en las pocetas que los bimbaches, los aborígenes herreños, excavaron al pie para retenerla y usarla. El resto de la Isla está caracterizado por las suaves llanadas cumbreras que ofrecen al visitante un lugar inigualable de relajación. Tras esta calma paisajística aparece de repente la tremenda depresión de El Golfo, un amplio semicirco que cae al mar llegando a alcanzar los 700 metros en algunos de sus bordes.

Por último, no olvidar que dentro de los misterios que rodean a El Hierro está la legendaria isla de San Borondón, una isla nunca vista pero muy querida, al menos en la imaginación del isleño.


Agradecimiento especial a la Consejería de Turismo y Transportes del Gobierno de Canarias






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